Música, movimiento y sinestesia

Ricardo Márquez, 2018

El proyecto “Música, Movimiento y Sinestesia” busca unir dos mundos tradicionalmente separados pero profundamente conectados: la música y las artes visuales. Para ello, Ricardo desarrolla un sistema capaz de transformar música en animaciones, creando así una experiencia audiovisual global. La propuesta se fundamenta en la sinestesia, entendida como un fenómeno perceptivo en el que diferentes sentidos se mezclan, de modo que un estímulo sonoro puede asociarse espontáneamente con colores, formas o movimientos.

Punto de partida y justificación

El alumno parte de la inquietud de combinar sus intereses en música, artes plásticas y diseño gráfico. Para conseguirlo, se plantea como objetivo principal convertir el sonido en imagen mediante un método sistemático, racional y universal, capaz de transcribir cualquier composición a un lenguaje visual coherente.
A lo largo de la historia del arte existen numerosos intentos de unir sonido e imagen: desde el clavecín ocular de Castel en el siglo XVIII, hasta artefactos como el Clavilux de Thomas Wilfred, pasando por los experimentos de cine abstracto de Oskar Fischinger o Hans Richter. También corrientes como el futurismo o el cubismo han explorado la representación del tiempo o el movimiento en la imagen fija. Inspirado por estos referentes, el autor se propone diseñar una herramienta contemporánea que prolongue estas investigaciones, integrando diseño, animación y sonido.

Desarrollo del sistema

Ricardo comienza investigando cómo representar gráficamente un lenguaje tan abstracto como la música. Tras descartar representar el lenguaje escrito (por falta de universalidad), se centra en el ámbito musical, cuyo sistema de notas y reglas es común a nivel internacional.
Para crear su método, establece una relación directa entre la unidad mínima musical: la nota, y su equivalente visual. Cada nota debe representarse teniendo en cuenta cuatro variables fundamentales:

Para abarcar todas las posibilidades, serían necesarias más de 1300 combinaciones distintas de animaciones. Sin embargo, el autor racionaliza el sistema para reducirlo significativamente.

La retícula Fibonacci

La solución visual clave del proyecto es una retícula basada en la secuencia de Fibonacci. Esta retícula permite organizar las notas en el espacio de forma coherente con nuestra percepción sinestésica intuitiva:

Animación, tempo y dinámica

El tempo se representa mediante la velocidad del barrido animado (más rápido para notas cortas, más lento para notas largas).
La dinámica se expresa con niveles de opacidad (pianissimo → más suave, fortissimo → más intenso).
Cada nota tiene una animación asociada dentro de un espacio asignado de la retícula.

El resultado es un sistema que traduce cualquier partitura a una animación coherente, abstracta y visualmente atractiva.

¿Cómo convertir este TFG en uno de investigación?

Esto es un excelente punto de partida, pero para convertirlo en TFG de investigación necesitas:

Y no solo en creatividad.

Posibles preguntas de investigación

Estas preguntas convertirían este proyecto en un TFG mucho más académico:

A. ¿Es posible crear un sistema universal de traducción música–imagen basado en reglas perceptivas comunes?
(Línea: musicología + diseño + psicología de la percepción)

B. Comparación histórica: ¿cómo se relaciona el método propuesto con los sistemas de música visual de los siglos XVIII–XX?
(Línea: historia del arte + análisis comparativo)

C. Enfoque desde la Psicología / Neurociencia Cognitiva
«Sinestesia inducida: efectividad de estímulos audiovisuales en la percepción musical»
Investigar si personas no sinestésicas perciben coherencia entre las animaciones y los sonidos correspondientes. Diseñar un experimento con grupos de control, midiendo respuestas emocionales y cognitivas ante distintas composiciones del método.